Entrevistador: Usted nunca ha dudado en considerar intransigentes las ideologías. ¿Lo son todas por igual? ¿Qué opina de los nacionalismos?
Categoría: Alrededores

Desde la garganta
expandiéndose se eleva un nudo.Ya en lo alto, de tan grande dividido, baña,
y sumerge.Y se desborda.
Al señor don Juan Manuel de Prada:
Con su permiso, tomaré su artículo ‘Incrédulos’ como implícita respuesta al último mensaje que le envié. No puedo, por tanto, sino sentirme inmensamente honrado por su gesto.
Ahora bien, veo –encantado- que trata de explicar con prolijidad la frase de Chesterton, pero para ello no duda en generalizar tomando como ejemplo casos particulares –bastante particulares, diría yo-. Acerca de las generalizaciones que tienen por objeto al ser humano, opino que, de todas las que en el mundo han sido y serán, acaso sólo una pueda considerarse totalmente admisible y verificable: todas ellas se revelan siempre como un pésimo material argumental.
Yo, lamento reiterarle, engroso el colectivo de excepciones –dudo que constituya yo la única- a la regla que acuñó el señor Chesterton; pero dé usted por seguro que, como ya hice en la ocasión anterior, sustentaré mi aseveración con argumentos firmes, sirviéndome –una vez más, con su permiso- de las afirmaciones que hace en su artículo. También yo recurriré a un caso particular, sobre el cual me tomaré la licencia de sentenciar, puesto que de mí, y sólo de mí, es de quien voy a hablarle. Sea:
Nunca me río, ni demuestro suficiencia o adopto actitud parecida si por un casual alguien expone sus creencias públicamente. Eso supondría una profunda falta de respeto, y el respeto es uno de los principios a que someto mi conducta. Quizá pueda ironizar o mostrarme sarcástico, en alguna ocasión, sobre una creencia en sí, pero nunca, nunca, me burlaré de ninguna persona por aquello en lo que crea. No obstante, el medio que más empleo para reflexionar acerca de las ideas que no comparto no suele ser el chascarrillo, sino el argumento. Sin embargo, con las últimas palabras que le dirigí, más que replicar pretendí defenderme; ya le dije que su querida frase me resulta despectiva para con quienes no creemos en Dios, de ahí que tratara de defender –con vehemencia- la respetabilidad de mi postura. A eso me limité. Por cierto, hablando de suficiencia, creo que de ésta anda sobrado el citado chiste del señor Castellani; ¿tan difícil les resulta a estos pensadores católicos hallar una forma más respetuosa de analizar puntos de vista distintos de los suyos?
Yo no creo en esas leyes bursátiles a las que se refiere; convengo con usted en que, dada la gran influencia que sobre ellas tiene el azar, la fe se antoja, en ese caso también, condición indispensable. En lo que respecta a la Biblia, mi postura puede resumirse así: cuento con tantos datos que apuntan a que no fue Dios quien creó al hombre sino al contrario, que otorgar algo más que una prudentísima credibilidad a dicho libro me resulta del todo imposible. He descubierto demasiadas contradicciones y embelecos; unido esto al hecho de que buena parte de cuanto se narra en dicho texto desafía toda lógica, no me queda más alternativa que pensar de esta forma. A propósito: ¿por qué desdeña la ‘información’?, ¿no es acaso la Biblia un gran compendio de ‘información’? En cualquier caso, como ya he dicho antes, nunca ridiculizaré a alguien por creer en una u otra cosa –sean leyes bursátiles o deidades de cualquier índole-, y, por supuesto, exigiré que me sea dispensado el mismo trato.
Sólo creo a pies juntillas en la existencia de personas bondadosas y honestas –porque sé que las hay-, y en hacer de este mundo un lugar agradable por medio de la justicia y el respeto –porque sin ellos es imposible-. Lo que se dice a pies juntillas no creo en nada más: las ideologías y los sistemas políticos o de mercado pueden funcionar en la teoría, pero ninguno sirve de nada si fallan las personas que los ponen en práctica (creo que existe gente honesta, lo cual no implica que crea en su abundancia). En cuanto a mi opinión sobre los “espectros viajeros”, ya debería usted estar figurándose cuál es. ‘Escepticismo’ es la mejor palabra con que puede denominarse mi punto de vista a este respecto: la fe entraña un riesgo que no estoy dispuesto a correr.
Dice que a una generación de escépticos sigue otra de místicos, según la experiencia –celebro que recurra a ella, si bien me pregunto a qué casos se refiere-. A mí el sentido común –confío en la cada vez más accesible ‘información’- me hace pensar que, al menos a partir de ahora, no será así. Sea como fuere, espero que las generaciones futuras no se rindan a una desatada y vana credulidad, ésa a la que precisamente usted alude y de la cual acusa a todo ex creyente. A este respecto quiero también pecar de optimismo.
Para terminar, confesarle que uno de los principales motivos por los que sigo con fidelidad el XLSemanal es su página. La vehemencia con que a usted me dirijo no es sino la prueba de cuánto me apasiona discutir sobre los temas de que en aquélla suele opinar.
Benito
ANTECEDENTES DE HECHO
Primero.- BassiBus:
Mezcla de periodismo, espectáculo y provocación, Leo Bassi quiere llevar a los españoles a ver con sus propios ojos el corazón de los escándalos inmobiliarios y las aberraciones históricas que aún quedan pendientes (muchas de ellas en forma de monumentos al mal gusto), y así destapar ciertos puntos clave del entramado de la corrupción política. La diversión está asegurada. Los itinerarios no se conocerán previamente, pero tendrán lugar en las principales ciudades. Recuerda que no faltarán momentos de tensión que eleven el nivel de adrenalina de los pasajeros del BassiBus y de los que miren desde lejos.

Segundo.- A tres semanas de la llegada de Leo Bassi a Murcia y con su participación anunciada en rueda de prensa desde el mes de abril, la Consejería de Cultura de dicha comunidad autónoma decidió censurar a Leo Bassi por la coincidencia en el tiempo entre el Bassibus, obra del polémico artista, y el desarrollo del congreso regional del Partido Popular.
La Consejería ofreció al artista la posibilidad de aplazar la actuación a otro momento menos "molesto" y mudarlo, en consecuencia, de Alter-Arte; oferta que fue rechazada por el artista al entender que limita la libertad de expresión y somete el desarrollo artístico a criterios de "oportunidad" política partidista. (Noticia de 17 de septiembre de 2008).

FUNDAMENTOS DE DERECHO
Constitución Española de 27 de diciembre de 1978:
Artículo 20.
1. Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.
2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.
RESOLUCIÓN
Comunicado al Presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia
Señor Don Ramón Luis: Espero que su renuncia no haya sido motivada por mi llegada a Murcia...
Señor Presidente: Desde 1840, mi familia vive con orgullo el honor de ser Payasos. Uno de mis antepasados, Giovanni Bassi, de Florencia, había descubierto que se podía vivir muy bien haciendo reír al pueblo y conquistando su respeto al decir bien alto lo que los demás no se atrevían a decir. Ya ve; yo, como usted, soy conservador: si algo ha funcionado perfectamente durante años, ¿para qué cambiarlo? También soy un gran amante del concepto del libre mercado y por sus leyes me rijo cada vez que salgo a un escenario, pero, a diferencia de usted y su partido, estoy convencido de que esta libertad esencial es sólo un aspecto de algo aún mucho más importante: la libre circulación de las ideas.
He aquí el punto fundamental de la irreversible contradicción en la que se encuentra todo su partido. Ustedes se presentan como el partido de la eficacia y del crecimiento económico; sin embargo, son incapaces de aceptar sin impedimentos el flujo de las ideas nuevas y de la crítica, ambas motor esencial de la innovación. Tal vez por eso en el único sector de la economía donde han sabido destacar es en el del ladrillo, actividad de escasa innovación tecnológica y reino del más antiguo sistema de organización humana: el caciquismo.
Y con esto llegamos al motivo de esta carta: el Bassibus se hace. Tengo el placer de anunciarle a usted que, contrariamente a lo que su sobrino le ha comunicado, los viajes turísticos de mi autobús se van a desarrollar y además con más impacto y publicidad de lo previsto inicialmente. Por esto último quiero expresarle a usted mi más profunda gratitud. Nunca hubiera imaginado, ni en mis más dulces sueños, una campaña publicitaria tan extendida y contundente para mi modesta iniciativa. Como es obvio, esta nueva situación ha cambiado radicalmente la cantidad de público previsto y he tenido que reorganizar todos mi planes para poder acomodarlo. Parece ser que en su Región hay mucha necesidad de la libre circulación de ideas y me sorprende que, con el talante empresarial que existe en Murcia, nadie haya pensado antes en aprovecharse de tanto potencial. Fíjese usted lo que son las cosas.
Y es que acabo de caer en que, legítimamente, yo soy más conservador que usted: en 168 años nadie de mi familia ha cobrado una subvención pública para ejercitar su actividad profesional, obviamente conscientes de que el dinero nunca es gratis y que nuestra independencia y libertad podrían peligrar si se aceptaba facilidad tal. Nuestro modo de financiación ha sido siempre muy directo, cobrándole al público una entrada en la taquilla o, incluso, poniendo un sombrero en la acera y confiando en nuestra capacidad de contentar al cliente para que pagara. Evidentemente, en la vida hay que ser pragmático y si un rico mecenas decide contribuir con una cuantiosa propina para escuchar un chiste o ver un número de malabarismo, ¿para qué tener problemas de conciencia? Uno cumple y cobra: igual que lo que yo tenía previsto hacer con este joven Príncipe que derrocha el patrimonio de los demás y que usted ha colocado en la consejería de cultura. Sin embargo, ya desde los tiempos de Giovanni Bassi, lo que estaba claro es que lo que estaba en venta era el espectáculo y no nuestra alma, y que para nuestra libertad de expresión no había precio.
Con esto, solo me falta el deseo de expresarle a usted mis saludos cordiales, esperando tener el placer de conocerle personalmente cuando llegue a su ciudad.
¡Ah! una última cosa. Por razones de oportunismo de marketing y, también, para no coincidir con el fin de semana del Pilar, he decidido acercar el Bassibus a las fechas del Congreso del Partido Popular y, así, de paso, beneficiarme del tirón en la prensa. Seguro que así es más divertido.
Fdo.: Leo Bassi

Visto en XLSemanal
Afortunado amante de la tauromaquia:
Ten por seguro que no te arrepentirás de haber escogido, de entre los innumerables enlaces que tu buscador habitual te habrá facilitado, el que te ha conducido hacia este humilde blog.
La maestría que durante toda su carrera ha caracterizado a mi idolatrado artista queda bien reflejada en el documento, de enorme relevancia, que complementa a este breve artículo. Es objeto de aquél un noble enfrentamiento representativo de una nueva cima alcanzada por su talento y, al tiempo, símbolo de la justa recompensa que ya tiempo atrás iba mereciendo hombre de tamaña altura artística.
Ni durante un segundo más quiero que estas modestas palabras distraigan tu atención sobre lo que de verdad anhelo leas tú. Disfruta pues, sin más dilación, del que bello sin mesura es el texto certificador de una magna hazaña .
Ojalá verlo así -agasajado por los adalides de la elegancia indumentaria, hallándose ufano entre ellos- no causase más que risa. Desgraciadamente, entre los efectos que este hecho produce en un cuerpo y los ocasionados por las carcajadas sólo coincide el sonrojo (no así el ceño fruncido, la mandíbula prieta y unas náuseas próximas a la arcada).
Reciban los artistas mis más sinceras condolencias.
¿Por qué debo plegarme a su disgusto, si no puedo disimular el embeleso que me producen tus cabellos de fuego refulgente, marco de ese delicioso óvalo que es tu cara y que se antoja, más que moldeada por la arbitraria naturaleza, esculpida por la precisa destreza de un artista de la antigua Grecia, y no parece de piel sino de mármol inmaculado? Si arrebato siento cuando contemplo la perfección de tus labios, que, comedidamente carnosos, describen al tocarse y apenas apretarse, curva tan sensual. Si enmarca aquel fuego y contiene aquel óvalo terso, en el súmmum, unos ojos azules que iluminan hasta cegar, eclipsan todo defecto y paralizan mi raciocinio, pues coronados por finas y rojas cejas, de trazo elegante, es tal su disposición y forma que no pueden ser sino sublime belleza las palabras que me inspiran. Si no puedo; no puedo.
