“Historia impía de las religiones”, de Fernando de Orbaneja: luz cegadora de la verdad, un auténtico guantazo contra la sedación del pensamiento. La puerta que mantenía al mío en tinieblas estaba ya antes entreabierta, pero ésta ha desaparecido definitivamente: con este libro la han hecho saltar de sus goznes, que luego han seguido el mismo camino, y en su lugar ya no queda más que un boquete del tamaño de un piano de cola. Para leer razonando; no te lo creas, disciérnelo con sentido crítico. Podría resumirse así (tomando prestadas unas famosas palabras): la fe mueve montañas... de osadía e inconsciencia, si no planetas enteros.
Aunque, dada la claridad de mis ideas, podría mandar el tema de la religión a paseo -si bien es cierto que la realidad se empecina en que vuelva a él una y otra vez-, la verdad es que me resulta fascinante elucubrar sobre el mismo (con total respeto, eso sí). Sin embargo, es posible que los nietos de mis hijos sí acaben dándole el pasaporte y pasen a ocupar su tiempo analizando asuntos más prácticos y terrenales. Si se da ese caso lo siento por ellos, porque se estarán perdiendo, sin duda alguna, un entretenimiento incomparable.
En conexión con todo esto, pero sin origen en aquel libro, hay una anécdota ciertamente peculiar que he conocido y que creo que merece ser mencionada. Hace tiempo tuvo ocasión, en EEUU, un juicio en el que se enfrentaban los defensores de la teoría de la evolución contra los partidarios de la teoría del diseño inteligente. El proceso tocaba a su fin cuando, una vez visto que habían transcurrido precisamente 40 días y 40 noches desde su inicio, el abogado de la primera parte quiso remarcar la coincidencia. Ante la afirmación del letrado, el juez comentó: “Es casualidad, no diseño”. Brillante.
Continuará.
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Ramiro Pinilla:
"Estoy convencido de que la mayoría de los Papas han sido ateos; tienen que serlo, porque no concibo cómo gente tan inteligente pude creer en Dios."
La vida es la explicación de la religión, y a ésta se subordina.
La ciencia es la explicación de la vida, y a ésta sirve.