La Excma. Sra. Ministra de Medio Ambiente, Dña. Cristina Narbona, opina que debería eliminarse el acto de matar al toro en la plaza, tras la correspondiente corrida. Pienso, como han argumentado algunos, que existen problemas más acuciantes a los que hacer frente en la actualidad, aunque sí considero necesario abordarlo cuando dichos problemas capitales hayan sido atajados. No obstante, creo que esta opinión se queda realmente corta en la alternativa que propone, puesto que lo más aberrante no es el final, sino el proceso anterior. Considero que lo que ha de hacerse -en un momento indeterminado, pero que tengo la certeza de que llegará-, es poner fin a las corridas de toros, de cabo a rabo. Dicho esto, anunciar que me he abandonado a la tentación de hacer réplica a una serie de profesionales del ramo, vistas las perlas declaradas por los mismos en respuesta al atrevimiento de la señora Ministra. Añado la correspondiente a la Junta de Andalucía por integrarse, sin desvirtuarlo, en el conjunto de implacables argumentos:

Junta de Andalucía: "Se trata de una fiesta de amplia implantación cultural en España, pero sobre todo en Andalucía, que responde no sólo a una tradición, sino también a una realidad social actual.” La tradición en sí misma no constituye argumento que pueda sustentar la defensa de práctica alguna. Sin embargo aquí intenta dársele cierta pátina de mayor profundidad con lo del rollo “social actual”: lo aceptaré, puesto que mucha gente vive de ello, pero creo que si esta “realidad” no vira su rumbo -tarde o temprano- hacia unas motivaciones y ocupaciones libres del requisito del maltrato animal, significará que algo no va bien.

Eduardo Miura (Unión de Criadores de Toros de Lidia): "Yo veo violencia todos los días en la televisión, y por eso no desaparecen muchas leyes." Visto que hay tanta violencia en la televisión (y en muchos más sitios, añado), qué más dará 8 que 80. Claro, hombre. Me has convencido. Hala, a la sopa boba.

Miguel Abellán (torero): "Creo que no hay pueblo que no celebre sus fiestas sin los toros y, en contra de lo que piensa la señora Narbona, creo que es una fiesta muy auténtica." Primero: crees mal, que España es mu grande; segundo: vuelve a aparecer el trasfondo tradicional (léase la réplica a lo declarado por la Junta de Andalucía -desde “La” hasta “alguna”-), enlazando ahora con el carácter único, irrepetible, genuino en su españolidad. Auténticamente español e irrepetible (no quiera Dios lo contrario) fue también el garrote vil; las cosas, como ves, pueden mejorar.

Manuel Ruiz Valdivia (torero): "La muerte del toro tiene una profunda historia a sus espaldas y la mutilación de la libertad del toro sería precisamente morir fuera de la plaza; eso sería una humillación." Por “profunda historia” deduzco que se quiso dar a entender tradición, por lo que nada más que añadir a lo dicho antes; en cuanto a lo de “libertad”, ésta quedó mutilada desde el momento en que el toro fue encerrado en una plaza para ser torturado, y muerto o indultado (mas que le quiten lo “bailao”). ¿Estamos hablando de la "humillación" del toro o de la de quién? Yo no entender. ¿Nos honrarás con la publicación de tu libro "Confesiones de un toro"?

Pepín Liria (torero): "Debería (Narbona) leer los libros de su padre, donde puede encontrar el sentido de por qué se matan los toros [para dar -ehem- espectáculo, previo cobro de sustanciosas sumas de dinero (y eso que no lo he leído)] y la oportunidad que tiene el toro de defenderse como animal bravo en la plaza (...) ["oportunidad", ¿de qué?. De recibir pinchazos por todos lados, dando bandazos de aquí para allá, con muy escasas posibilidades de atravesarle el muslo al torero ante un despiste, legítimamente]. Como ministra de Medio Ambiente debería plantearse cómo vive el toro en las dehesas y cómo contribuye su crianza en la protección y conservación de la naturaleza (...) [¡brindemos por que ello siga así!; sin embargo, ¿tan imprescindible es que el patético final de tanto mimo y cuidado sea una corrida de toros?] (...) ...ataque de ciertos sectores políticos [en esto no te quitaré la razón del todo] que desde Cataluña arremeten contra todo lo que huela a España [hiede a mierda].(...) ...un espectáculo lleno de tradición [y dale, Don, dale] y belleza [se le puede reconocer al espectáculo cierta belleza, siempre que el punto de vista del espectador esté imbuido de candidez, ignorancia o ambas. La producción de arte no tiene por qué implicar sacrificio o sufrimiento alguno, no debe -en su caso, nunca debería infligirse sin consentimiento de su objeto-. Es aberrante, en los tiempos que corren, que exista gente capaz de disfrutar o entretenerse viendo cómo se machaca a un animal; y peor aún que eso, hacerlo y no ser consciente de su propia bajeza. Atribuir a este asunto ese halo artístico y de fiesta es una simple y llana subversión. El emperador está desnudo, ¿o es que nadie se da cuenta?]"