¿Siente usted acaso ganas de vomitar por tener delante la obra de su dios? Bueno, dado que se me podría tachar -debido a este modo de plantear el tema-, de simplista, de demagogo, cambiaré la pregunta: ¿le produce náuseas el hecho de verse obligado a pensar que Cristo y María tuviesen lo mismo que nosotros entre las piernas, que esas fotos sugieran tal cosa? Ya, lo de siempre, o una parte de lo de siempre, más bien: Jesús no era humano –si bien el continente siempre se nos ha mostrado como un modelo de humano-; sin embargo, María (virgen o no, ya no sé qué creer) se supone que era humana al cien por cien...

Sospecho –o tengo la absoluta certeza, podría decir- que a usted le causa ganas de vomitar todo cuerpo humano que se muestre sin atuendo alguno, tal y como vino al mundo. Y respecto a las fotos, son, sin no me equivoco, meramente artísticas, posiblemente realizadas con el único propósito de hacer pensar. Si su fin, como usted asegura, fuese sólo provocar, lo vería incluso legítimo, pues creo que de no obcecarse los de su gremio en ver impureza donde no la hay, no surgirían, entre la gente harta de tanta mojigatería, impulsos de gritar contra ella, cada cual a su manera.

Anteriormente a este asunto de las fotos ya se dio -que yo conozca-, el episodio de El código Da Vinci (de nada les servía que el autor reiterase una y otra vez que su historia era ficticia). Todo lo cual me incita a preguntarme: ¿es, quizás, el hecho de concebir el mundo como algo mágico -plagado de espíritus, almas, ángeles, etc.-, lo que les impide a ustedes diferenciar entre realidad y ficción?