La Constitución Española de 2012, que modificaba a la correspondiente al año 1978, fue asimismo modificada en 2054. El artículo 15 de la nueva Carta Magna quedó redactado, finalmente, tal como sigue:
Las españolas y los españoles, las marroquíes y los marroquíes, las colombianas y los colombianos, las ecuatorianas y los ecuatorianos (...); las caucásicas y los caucásicos, las africanas y los africanos, las indias y los indios, las chinas y los chinos, las árabes y los árabes (...); las niñas y los niños, las adolescentes y los adolescentes, las mujeres y los hombres, las transexuales y los transexuales, las ancianas y los ancianos (...); las cristianas y los cristianos, las musulmanas y los musulmanes, las budistas y los budistas, las hindúes y los hindúes (...); las conservadoras y los conservadores, las liberales y los liberales, las ecologistas y los ecologistas, las comunistas y los comunistas (...) tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra.
Por otra parte, se eliminaron las absurdas trabas que obligaban a denominar eufemísticamente al “Ministerio de Igualdad”, de modo que al fin pudo sustituirse dicha denominación por la de “Ministerio del Feminismo”.
Sin embargo, y aunque estos avances fueron sin duda encomiables, unos meses después de su aprobación la última Constitución fue impugnada, al mismo tiempo, por las asociaciones españolas de casadas y casados, de solteras y solteros, de viudas y viudos, así como por aquella que aglutinaba a las amantes y los amantes de los diversos colores existentes, pues sus respectivas y respectivos miembros, de forma unánime, consideraron inadmisible la discriminación en que incurría la redacción antes citada.

Veo que opinamos, y de forma irónica, lo mismo.
Nunca en mi vida me han censurado o borrado un comentario. Hoy, la señora ministra (¡qué horror de término!) lo ha hecho.
Me parece que en su blog sólo son admitidos los comentarios que aplauden impúdicamente su labor, lo cual me ha provocado vergüenza ajena.
Si ya no me gustaba a priori, ahora su imagen ha caído para mí a la sima más profunda. Una pena, esperaba más.
Saludos, colega.
Una amiga publicó hace unos meses un comentario en su blog también y fue censurado.
Raramente... yo puse luego uno y se me aceptó, cuando usaba hasta una ironía algo degradante para sus principios, tal vez. En mi blog hice un artículo algo picón también hace poco, al respecto...
Bombas de humo.
Sonrisas.
Lo que publico por aquí suele ser producto de un impulso bastante fuerte; la condición para considerar algo merecedor de ser escrito (gritado, acaso), en definitiva, es que el asunto me suscite alguna emoción, sea buena o mala.
Este artículo, en particular, es mi forma de replicar a la enésima persona que reclamó el indiscriminado desdoblamiento por género de los sustantivos -digamos, hablando claramente, que me hinchó las narices, fue la gota que colmó el vaso-; y de responder, asimismo, a todos aquellos que se empecinan en defender hasta el paroxismo una corrección política ridícula. Eso sí, es mi modo de ver el tema; allá cada cual si quiere gastar más saliva, más tinta o más energía tecleando, a mi parecer, innecesariamente; en su derecho están, supongo.
Saludos