Entrevistador: Usted nunca ha dudado en considerar intransigentes las ideologías. ¿Lo son todas por igual? ¿Qué opina de los nacionalismos?

Juan Marsé: Los nacionalismos –incluido el español y en primer lugar– puede que expresen una ideología política, pero en realidad son un enigma sandunguero, una manía identitaria, un romanticismo badulaque, un sarpullido folclórico, un rebuzno en estadios de fútbol, una carroña sentimental que ni los cuervos más famélicos se comerían y primo hermano del patriotismo. ¡Pero hay que ver cuán apreciada es esta bazofia en los pesebres del pueblo!